Guardar una biblioteca entera en cajas parece sencillo, pero mal hecho puede acabar en libros deformados, páginas amarillentas o moho en las tapas.
Elige bien la caja
Los libros pesan mucho más de lo que ocupan: usa cajas pequeñas o medianas, nunca las más grandes que tengas — una caja grande llena de libros puede ser imposible de levantar y tiende a romperse por el fondo.
Colócalos de pie, nunca planos ni en pilas altas
De pie, como en una estantería, es como mejor conservan la forma. Apilados en horizontal durante meses, el peso de los de arriba deforma las tapas de los de abajo.
Protege de la humedad
El papel es muy sensible a la humedad: eleva las cajas del suelo y evita colocarlas pegadas a la pared del trastero. Si vas a guardarlos más de un año, unas bolsitas de gel de sílice dentro de la caja ayudan a controlar la humedad ambiental.
Cuidado con el calor
Si el trastero no tiene climatización y coge mucho calor en verano, evita colocar las cajas de libros pegadas a paredes que reciban sol directo desde el exterior — el calor extremo reseca el papel y acelera el amarilleo.
¿Necesitas ayuda para decidir?
¿Guardas una biblioteca o archivo de papel? Te ayudamos a encontrar un trastero con buenas condiciones de conservación.